Desde pequeña mi vida a sido ruda, estuve enferma por muchos años, pasaba hospitalizada mucho tiempo, aprendí cuales medicamentos y cuales no eran los que me servían, las dosis y las horas exactas y se creo el amor por lo que nunca pude estudiar "Medicina".
Crecí, ya no acudía a hospitales, me trataba en casa, iba al colegio y todo continuaba normal. Mi mami trabajaba todo el día y mi papi ya no vivía conmigo, entonces a mi hermana y a mi nos cuidaban nuestros tíos "Nelson y Benjamín" por ende todo estaba bien, porque son familia.
Los días pasaban con normalidad, sin embargo, dentro de aquella casa siempre vivimos con el enemigo.
Benjamín: el loco de la familia, medicado y eso lo mantenía bajo control, me llamaba a su habitación siempre estaba leyendo algo, me sentaba en sus piernas y me tocaba mis partes intimas casi diariamente.
Nelson: el tío que mas nos "quería" pero perjudicar... nos cocinaba, nos atendía y nos dejaba ir a dormir la siesta, allá en la habitación entraba siempre con una bolsita en la mano, bajaba mi short y mis pantis y penetraba analmente. A mi hermana también, en una época le enseñaba sus aberrantes cosas a su hijo y también lo llego a hacer participe de eso.
Pasamos mucho tiempo así, hasta que un día mi hermana hablo, y mi mama lo comprobó.
Han pasado muchos años de aquellos días, nunca hable con nadie, ni le conté a nadie, crecí y me volví la niña que podía con todo, la todo terreno, y la fuerte.
Esta es la primera vez que me puedo desahogar, actualmente el karma se encargo de poner las cosas en su lugar, nelson ya no esta en este plano terrenal, y benjamín se lo carcome la locura.
Y esto es una carta para ellos:
No los entiendo, porque no le encuentro una razón de ser a dañar la intimidad de un niño, pero yo los perdono, tal vez algún día se llegaron a arrepentir no lo se, nos dañaron y es algo que vamos a llevar siempre con nosotras, sin embargo, a mi me hizo fuerte, no diré que no me a afectado durante mi vida, pero no me dejo llevar por eso. Dios es grande y con el en mi corazón yo los perdono. Hoy no culpo a nadie, no estoy llena de rencor, aun recuerdo con dolor, pero ya estoy sanando.
Tal vez leer esto sea difícil, pero ya no me avergüenzo, ya no me da miedo, esta es mi verdadera historia, y mi forma de expresarme siempre a sido por mis letras, me confieso de esta manera: Mi nombre es Alexandra Paola Acosta Atencio, actualmente tengo 28 años y durante mucho tiempo de mi niñez fui violada.
Ya solo me queda seguir sanando mi corazón, soy una mujer estudiada, con una bonita familia y feliz.
Recuerden solo que no pueden confiar en nadie, ni familia ni amigos.


