Vivo en una cárcel de la que no puedo escapar, en mi cárcel no hay paredes para detenerme, tampoco una reja, no hay compañeros de celda ni un guardia custodiando la salida, en mi cárcel hay una mente pensante que nunca descansa, no se apaga, no puedo escapar. Mil pensamientos llegan por segundo no puedo escucharlos bien solo murmullos atormentándome, quiero gritar pero ¿Qué dirá la gente? debo comportarme, mantener la cordura, las voces no se calman, continuo mi día como si nada hasta que llego a casa y ese es el peor momento del día, todo a mi alrededor se derrumba y me pierdo entre las voces, todas las escucho, cada una de ellas me hace sentir mas mal que la anterior, trato de discutir pero es una perdida de tiempo, me gana, la ansiedad y la depresión se apoderan de mi, no puedo comer, solo quiero dormir, dormir para luego continuar un día mas como si no pasara nada, un día mas fingiendo una felicidad abstracta, un día mas... en esta cárcel mental.
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